De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.
De pequeña me tapaba con la sabana hasta la cabeza, para que nadie me viera ni me hiciese daño. Pero cuando crecí comencé a taparme con una sonrisa, para que el daño que me hicieran no se pudiera ver.