—Los cigarrillos no te matan si no los enciendes —me dijo mientras mi madre se acercaba a la orilla—. Y nunca he encendido ninguno. Mira, es una metáfora: te colocas el arma asesina entre los dientes, pero no le concedes el poder de matarte.
—Los cigarrillos no te matan si no los enciendes —me dijo mientras mi madre se acercaba a la orilla—. Y nunca he encendido ninguno. Mira, es una metáfora: te colocas el arma asesina entre los dientes, pero no le concedes el poder de matarte.